
Los que somos muy fans del ciclismo sabíamos del potencial de Biniam Girmay, mucho antes de que se diera a conocer al mundo con su victoria en Gante. Sprints como el que le dio la medalla de plata en el Mundial sub 23 en 2021, que fue extraterrestre y gracias al cual le ganó a gente como Kooij o Thibau Nys, actuaciones como la que tuvo en la Druivenkoers, donde llegó, en una carrera que ganó Remco y de pavés, con gente como Philippe Gilbert o Marc Hirschi, y lo bien que se hablaba de él, fueron cosas que habían hecho que algunos apuntásemos su nombre en rojo, subrayado y con mayúsculas, ya que podíamos estar ante un fuera de serie.
El tiempo nos ha dado la razón. Es un hombre que ha reinado en los spirnts del Tour de Francia. Algo… solo al alcance… de los fueras de serie…

Biniam Girmay se dio a conocer al Mundo con su victoria en Gante- Wevelgem. Al caché e importancia de la prueba se sumó que era el primer africano que ganaba una gran clásica.
Una clásica en cuya línea de salida estaba gente como Van Aert, que hizo un ataque bestial en el último Kemmelberg, Mads Pedersen, Van Avermaet, Tim Merlier, Tom Pidcock, Jasper Stuyven o Dylan Van Baarle y en la que batió al sprint a dos clasicómanos tremendos como Laporte y Stuyven (además de a Van Gestel, que era un corredor con un montón de clásicas de pavés a sus espaldas), con mucha más experiencia que él en carreras así y muchos mejores resultados, y que lógicamente, por la importancia de la prueba, esprintaron como si no hubiera un mañana por la victoria.
Girmay tenía solo 22 años por aquel entonces.

A pesar de haber estudiado en colegios de los que no te regalan el 8 o el 9 aunque merezcas solo un 6 por pensar como el profesor y de hacerlo en los que te enseñan cosas como que Magic Johnson es un ejemplo a seguir y no el Capitán Garfio, de haber tenido amigos a los que les gustaban series como Starsky y Hutch, y admiraban a los buenos, no a los malos, y trataban de parecerse a ellos, Los ángeles de Charlie, y admiraban a los buenos, no a los malos, y trataban de parecerse a ellos, o La casa de la pradera, y no simpatizaban con el personaje del acosador, Nillie Oleson, sino con los personajes de la familia Ingalls, y de que para mí desde que era un adolescente un beso con una chica es lo máximo y el bullying algo que no haría jamás…. A pesar de eso, y de otras muchas cosas, yo también tuve adolescencia y juventud y he hecho locuras. Una de ellas fue que mi afición por bailar y mi pasión por la música, me llevaban a ponerme a bailar pegado a los altavoces de las discotecas. En varias de las discotecas a las que íbamos, el volumen era un volumen que actualmente no está permitido.
Efectivamente, estoy medio sordo. Aunque de un oído solo.
A Girmay no lo veo haciendo algo así, ya que aparte de ser un chico súper encantador, educado y amable, es un ejemplo de como hay que ser y comportarse para mí y tiene la cabeza muy bien amueblada, que es algo que para mí es una de las razones por las que está triunfando en el ciclismo.
No os creáis que por hacer locuras en mi adolescencia se me han cerrado puertas. Ni por tener un origen más bien humilde. Ser una persona de bien, inteligente y a la que le gusta ayudar a los demás, se valora más de lo que te quieren hacer creer. Me han abierto puertas que si me hubiesen dicho que me iban a abrir, una noche de esas en las que en mi mundo solo existían unos altavoces, bailar y mi chica, les hubiera dicho de inmediato, que no bebieran más whisky con coca- cola por esa noche.
La vida es muy sorprendente. No lo olvides.

Girmay siempre me ha parecido una persona de las que merece mucho la pena hablar con ellas, amable y que se preocupa por los demás. Y un héroe. Sus hazañas darían para un libro que no tendría mucho que envidiar a libros como Armada, de Ernest Cline, uno de los libros que más me han gustado en mi vida, Nube Roja, de John Carter, que es otro de mis libros preferidos, y que leí muy joven (leía muchísimo de pequeño; mucho más que de lo que lo hacían la mayoría de niños de aquella época), o los de la Saga Star Wars, que tiene libros buenísimos.
Con 23 años le ganó a Van der Poel en el Giro y a punto estuvo de ser maglia rosa. De no ser, precisamente por Van der Poel, hubiese sido la primera maglia rosa de ese Giro. Un Giro en el que tuvo que abandonar al día siguiente de ganarle a Van der Poel por lesionarse el ojo en la celebración al abrir el champán. Pero del que se llevó una etapa, la admiración, el respeto y el cariño de todo el mundo, y un gesto de Van der Poel en la etapa que ganó que lo dice todo sobre Van der Poel y Girmay.

Ser el mejor esprinter del Tour no es nada fácil. Lo de que el Tour es el Tour no se dice por decir. Ahora menos, pero antes mucha gente que era muy buena en otras carreras, llegaba al Tour y no eran ni la mitad de corredores de lo que eran en otras carreras y aún sigue habiendo gente que no puede demostrar todo lo que vale en la carrera.
No es solo porque estén los mejores del mundo, por la importancia de la carrera o por como se lucha por cada victoria. Tour solo hay uno.
Y es una carrera mucho más seguida e importante, que el resto de carreras… Los minutos que le dan la mayoría de telediarios y el espacio que le dan algunos medios no se corresponde con lo que ve la gente la carrera. Te sorprenderías muchísimo si te enseñara las audiencias. El Tour de Francia es una carrera que ve muchísima gente y el ciclismo dista mucho de vivir un momento como el que vivió tras el escándalo del Tour 98 y los años siguientes, que para mí es la causa de que no se le de la importancia que merece en algunos sitios, y de que en algunos casos, sea difícil encontrar patrocinadores. Algo que no entiendo, ya que han pasado más de 20 años de eso.
En el Tour una victoria te cambia la vida. Ser segundo en la general… puede que hasta hacer quinto. Es otro mundo. Y no es algo que me invente yo porque me gusta mucho el ciclismo o el Tour o por lo bien que me cae Girmay o me gusta como corredor. Lo dicen cosas como las miles de personas que había en Copenhague tras ganar Vingegaard el Tour, la alegría y lágrimas de corredores y miembros de sus equipos tras ganar una etapa o la increíble cantidad de gente que recibió a Girmay en Eritrea tras ganar tres etapas y el maillot verde en 2024.

Girmay reinó en esa carrera. No ha ganado Flandes, Roubaix o el Campeonato del mundo. Pero ha sido el mejor. No todo el mundo es consciente de lo que hizo el bueno de Bini.
Los sprints del Tour son los más importantes y difíciles que hay. Para ganar tienes que ser muy bueno. Muy muy bueno. Como Bini.
Cómo lee la carrera en la etapa 12 del Tour 2024 es una maravilla. Encima su sprint es portentoso. Espectacular. Asombroso. Lleno de potencia y de garra. A unos 300 metros yo habría dicho que era Game Over. Que estaba demasiado lejos para ganar. Pero gracias a un compañero, su potencia, sus ganas de ganar y su clase consiguió ganar.
A gente como Van Aert, que es un auténtico tiro en los sprints masivos, Philipsen, que ha llegado a ser el mejor esprinter del mundo, o De Lie.

Biniam Girmay no es solo un epsrinter. Pero es esprinter. Porque sabe colocarse, porque gana… porque es rapidísimo, un tiro… y porque se dedica a esprintar (entre otras cosas)…
Hay gente que no es consciente de lo que hizo: llegó a ser el más rápido del mundo.
Porque si reinas en el Tour, lo eres.
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Ser esprinter es una elección, una forma de vida quizá… Aunque quizá también, ser un depredador es algo que no se elige… El esprinter es valiente, tiene que serlo para ir a mil por hora, jugándose una caída en los últimos kilómetros, en los últimos metros tratándo de colocarse lo mejor posible porque de no hacerlo bien estás fuera de la lucha por la victoria… para esprintar a todo lo que das muy cerca de otros tíos que están haciendo lo mismo… Un esprinter suele ser un tipo duro… que está orgulloso de ser esprimter… algunos son un poco como las estrellas de rock… Son una raza aparte. «Los locos del pelotón» (dicho sea con todo el cariño del mundo y con admiración). Los reyes de la velocidad… Un espectáculo.

Fin de la Parte I.