Hoy he estado viendo Jack Reacher 2. La película empieza con una escena en la que se dice la siguiente frase: «No amigo, fue una pelea. El tipo los derribó a todos». Me ha venido a la mente Pogacar.
Un Pogacar del que nos perderemos su actuación en Lombardía. Pero la carrera va a ser una de las que más se hable de esta época.

Una de las cosas de las que menos se habla a la hora de hablar de una carrera es la preparación. Algo que puede ganarla. No es lo mismo entrenar como si te fueras a enfrentar a un oso que como si no y no siempre se entrena igual.
Tampoco se habla de que puede haber problemas de algún tipo antes como no haber podido dormir por lo que sea la noche anterior a la carrera, una discusión con la novia o que no hayas podido mentalizarte bien para la carrera.
No siempre se consigue. O por lo menos no siempre de igual modo. Y no siempre se anda igual. Es imposible.
Cada carrera es distinta. Y eso no es un tópico. Es una gran verdad del ciclismo. Y la historia lo demuestra.
Por eso vimos lo que vimos en el Mundial, y ni Seixas, ni Del Toro, ni Remco ganaron.
Pero que nadie se equivoque… Los tres son corredores extraordinarios. Como diría Izoard. Formidables, como diría Ares. Corredores descomunales. Como diría Flecha. Corredores con una raza, un talento y una valentía fuera de lo común.
Que veremos en Lombardía.
Una carrera cuya entrada, si se tratase de un evento de pago, valdría 200 euros.

Los datos están muy bien. Pero un número es un número, lo que andes a los cuatro días depende de muchas cosas, entre ellas la suerte, que hayas descansado bien y que decidas que nadie va a poder contigo, que vas a ganar esa carrera.
O que vas a hacer entre los diez primeros o va a hablar medio X de ti por el trabajo que has hecho por un compañero.
Hablo mucho de las grandes figuras, pero mi respeto y admiración por otros corredores como los que luchan por un top 10, un top 15, los gregarios y otros corredores es el mismo que por ellas.

El compañerismo, la generosidad o el trabajo y la lucha cuando no es por ti, son cosas que admiro mucho. Tal vez sea porque admiraba y me gustaban personajes como Daniel LaRusso de Karate Kid, Luke Skywalker de la Guerra de las Galaxias o Maverick de Top Gun o porque la buena televisión, los libros que me regalaban mis padres o amigos o que mi mejor amigo de la infancia fuera como era, hicieron que fuera así.
Tal vez sea una decisión. Tal vez que aquella vez que nos cogimos de la mano una chica guapísima y yo en una discoteca de Valencia me dijo cual era el camino.
Pero soy ese tipo de gente. Y me gusta serlo.

En Lombardía el sábado pueden ganar muchos corredores. Es una carrera que normalmente gana el más fuerte pero eso no quiere decir que eso vaya a suceder el sábado. Porque un ataque en el momento adecuado puede dejar KO a cualquiera.
Todo el mundo es humano.

Gente como Jorgenson, Carapaz si ha podido llegar en forma, Simmons que es un corredor que mueve unos wattios más que respetables cuando ataca y en general, Enric Mas, si está bien, Ayuso, que tiene un nivel altísimo si está bien, Healy que lo busca siempre y algún día le tiene que salir, o Roglic porque aunque no haya tenido las piernas para ganar en otras carreras, esas pueden aparecer cualquier día, para mí son casi tan favoritos como el que más.
Están un escalón por debajo de Seixas, Remco, Del Toro, Ciccone y Pidcock, que para mí son los que más posibilidades tienen de llevarse la carrera, pero no creo que tengan muchas menos posibilidades que ellos.

El sábado va a ser una carrera en la que puede que muchos podamos decir la frase de la canción de Aerosmith titulada Shut Up and Dance: «Una lágrima golpeó el suelo».
El sábado es día grande: Se lucha por un Monumento.
El sabado va a ser un día de emociones fuertes, de ataques de los que enamoran y que te hacen admirar a un corredor como si fuese un héroe de la Antiguedad… Puede que de un sprint de esos que no se olvidan en toda la vida… Puede que gane tu corredor preferido. Que sea la mejor carrera del año o puede que de las mejores del Siglo.
No lo se… Lo que sí sé, es que, como solía decir mi chica: «salvo que el cielo caiga sobre nuestras cabezas allí estaré.»

Skyblu (@Skyblu40 en X).