En el Mundial de Richmond quedó todo para el final. No fue un Mundial como el de Montreal en el que Van der Poel convirrtió eso en un tiroteo entre bandidos y agentes de la Ley en un pueblo del Salvaje Oeste a 90 de meta.
Pasó como solía pasar antes en San Remo, y quedó todo para los últimos 10 kilómetros.
Pero no por ello fue un Mundial malo. Todo lo contrario.
Y de ello se encargó gente como Stybar, al que yo llamo El Gato, Degenkolb, Terpstra, Van Avermaet, Boasson Hagen, El Príncipe Negro., o el ganador.
Peter Sagan. Que fue mejor que todos ellos…
Y creedme: no es una cosa cualquiera… Esa gente estaba habituada a participar en tiroteos del Salvaje Oeste…
Bienvenidos a Súper- Clases.

Sagan estaba llamado a ganar cosas muy importantes. Como Monumentos o Mundiales. Con 22 años ya había ganado 3 etapas en el Tour y el maillot verde, en su debut en la carrera, y con 23 consiguió 22 victorias. Ya era una máquina de ganar.
Antes no se ganaba con 19 años, cosas como San Sebastián o el Europeo de contrarreloj, o te codeabas con el mejor del mundo en una carrera como Lieja y machacabas a todos en una prueba como la Itzulia. Remco y Seixas probablemente sean los dos mejores corredores de la historia que ha habido con 19 años. Ni siquiera Saronni, que era una máquina con 20 años, era tan bueno.
Lo que hizo Sagan hablaba de mucho talento. Mucho es mucho. La gente flipaba con lo que hacía. Todo el mundo creía que estábamos ante un portento.

Llegó al Mundial de Richmond habiendo ganado Gante, Brabanzona y E3, con un montón de victorias más que confirmaban lo que se creía al principio de su carrera, pero no había hecho blanco en ningún Monumento ni ningún Mundial, a pesar de haber demostrado que no tenía nada que envidiar a nadie, ya con 23 años, con dos segundos puestos en San Remo y Flandes.
Pero en Richmond demostró que era el número uno. Siendo superior a todo el mundo.
Ganó por fuerza. Porque fue listo. Porque seguramente era el que más talento tenía de todos y por lucha… Porque podía haber dicho basta en el último kilómetro, cuando más dolían las piernas y se le estaban acercando… Pero se negó… Dijo que no se iba a dar por vencido y ganó.

El Mundial se podría decir que empezó cuando atacó Stybar. A unos 5 de meta. En Libby Hill. Allí el checó atacó a lo apache. Soltó un estacazo tremendo que impresionó, que fue puro espectáculo. Solo Degenkolb,, el ganador de la Milán- San Remo y la Paris- Roubaix de ese año: pudo seguir el ritmo brutal del checo. Un checo que tenía un acelerón tremendo, tanto en el pavés en llano de Roubaix, como en muro. Su acelerón estuvo a la altura de los mejores en varias fases de su carrera. El que sea muy fan de las piedras lo sabe.
Llegó a estar a la altura del de Van der Poel o Van Aert. En 2019.

Los demás tuvieron que darlo todo para cerrar el hueco con Stybar y JD. Pero lo hicieron. Las carreras son así, como solía decir Stybar. Unas veces sale y otras no, y no depende solo de ti eso. Sino de la suerte.

Sagan no solo atacó en el momento adecuado. Lo hizo lo más bestia que pudo. Para dejar KO a todo el mundo. Con una potencia que impresionaba. Los wattios que movió no pudo moverlos nadie y abrió un hueco.
Pero la carrera no la gana ahí. En mi opinión la gana en el descenso, ya que es ahí donde se amplía el hueco, y se produce el Game Over.

Van Avermaet y Boasson Hagen, dos corredores trmendos,, buenísimos… a pesar de hacer todo lo que sabían, de hacer todo lo posible para que Sagan no se les fuera… No lo consiguieron.
No pudieron con él. Como tampoco pudieron con él el resto. Pero no porque no hubiera entendimiento ya que ganar un Mundial lo es todo. Porque no había fuerzas.

Sagan fue el más fuerte en ese Mundial. Quizá pprque quería ganar como nadie. Quizá porque era el mejor. Puede que por cuestión de suerte. O por lo que había entrenado para la carrera.
Pero yo creo que fue… Porque le gustaba ganar.
En su libro dice sobre cuando era un crío: «Lo único que yo quería era competir. Porque ganaba, y eso me gustaba».
Ganar era lo que hacía Sagan. Porque le gustaba.

By Skyblu (@Skyblu40 en X).