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Historia Parte II:

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Tuve una chica con la que duré mucho en la década de los noventa, que era un bombón, por cierto, morena y de ojos azules que bailaba como a pocas personas he visto hacer en mi vida, que me dijo una vez: «Bailar y salir de marcha es tu vida».

Me quedé pensando un rato y le dije: «Tienes razón». Seguramente pensase que era ella. No me acuerdo.

Probablemente si le dijeses a Pogacar que atacar, ganar… competir… es su vida, te respondería algo parecido a lo que le respondí yo a mi chica aquel día al lado de la mejor discoteca que han pisado mis pies.

Uno de los ataques más demoledores que he visto fue el de Pogacar para dejar KO a Seixas en la Strade de este año. No me canso de verlo repetido y he puesto muchas fotos en Internet de él.

Tiene muchos más de ese estilo. Varios en Flandes, varios en el Tour, en Lieja, los Mundiales… Strade…

Mucha gente se pregunta por qué Pogacar gana tanto. Porque no está en carreras; está en la guerra.

Bienvenidos a Súper- Clases.

Mi victoria favorita de Pogacar es la del Mundial 2024. No me cansé de decir que no iba a ganar. Algo que pensaron también Remco y Van der Poel que no salieron a por él, ya que pensaban que era un error del esloveno atacar tan pronto.

Pero Pogacar se puso a una velocidad demencial ya desde que faltaban unos 100 kilómetros y ante el asombro de todo el mundo ganó.

Y no ganó por un error táctico. Van der Poel y Remco hicieron sus respectivos All-Ins con tiempo suficiente para cazarle, e incluso uno juntos y no pudieron con el esloveno.

Que ese día fue Green Arrow.

Ese día Pogacar salió dispuesto a enseñarle al mundo quién era. A asombrarlo. A hacer historia. Se dijo a sí mismo que iban a saber quién era Tafej Pogacar. Un corredor dispuesto a todo por conseguir la gloria. Un corredor ganador como pocos ha habido, valiente como el que más y buenísimo. Alguien con un hambre de victoria y unas ganas de agradar que no se han visto muchas veces en la historia del ciclismo.

Pogacar es un gladiador. Pasión. Garra. Ambición. Es Ryu, el del videojuego Street Fighter II.

Yo era muy bueno con los videojuegos. Pero no me refiero a todos. Sino a algunos. En alguno llegué a estar bastante arriba en la clasificación a nivel mundial. Ahora no sé como funciona, porque no juego desde hace bastante, por lo que no sé si se puede ver en que puesto estás de entre todas las personas que juegan a ese juego en el mundo pero antes si se podía hacer.  Y en alguno estuve bastante arriba. Pero hablo de hace muchos años. De más de 20. He seguido jugando a alguno, pero no tanto como lo hacía antes, que era muchas horas al día.

Los que me leáis desde hace tiempo diréis: pero este tío a qué era malo? qué se le daba mal? La verdad es que muchas cosas, entre ellas el fútbol o correr. Los puzzles. Y también jugar al ajedrez Era malísimo. Y he tenido épocas malas en mi vida como tú, pero si que es verdad que soy un caso extraño, ya que he sido muy bueno en muchas cosas. Tal vez en muchas de ellas, sea debido a que tengo la suerte de ser una persona con la capacidad de sacar todo Sobresalientes. Hablo tanto de ello, porque hablo mucho de mí, y lógicamente, cada uno habla de lo que conoce, de cómo es, y en mi caso una de las cosas que más me define, es esa. No lo hago por hacerme el chulo o alimentar mi ego, porque ese no es mi estilo ni va con mi forma de ser, y los que me conocen bien lo saben, aunque si que me gusta hablar del tema.

Que hables de tus logros o virtudes no está mal por mucho que algunos nos quieran hacer creer que sí. Se ha hecho toda la vida.

Quieren que seamos infelices. Quieren que pensemos que el colegio está para manipularnos o controlarnos y que se enseña lo que se enseña porque lo diseñó un tonto. Algo que ya os digo yo que no es así. Al igual que lo de que está para manipularnos y controlarnos y no lo digo porque yo fuera un estudiante magnífico y muy admirado.

Quieren que pensemos que el mundo va de mal en peor y que el ser humano se ha corrompido y ha perdido sus valores.

Pero eso no es cierto: mientras ataque Pogacar con ese coraje y esas ganas de dar espectáculo, Magnier siga sonriendo como lo hace y alegrándose tanto cuando gana, Vingegaard siga siendo un caballero, un crack, y lloremos por él en momentos como su caída de la Itzulia, Remco siga teniendo la ilusión que tiene por ganar carreras y sigamos apoyándolo como lo hacemos sus fans o Girmay siga siendo un encanto de persona, eso no se puede decir.

Mientras la gente siga queriendo a los corredores eso no se puede decir. Mientras lloremos viendo una película eso no se puede decir.

Y mientras haya gente como Eduardo Chozas eso no se puede decir.

Mientras haya gente como Nicole Kidman. Como Ronaldinho. Como Ibai. Como Carlos Alcaraz. O como Mathieu Van der Poel.

 

 

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