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Por amor al ciclismo (Parte II).

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«Unicamente tu corazón te guiará de verdad y solo su supremo deseo puede ayudarte»

-Eragon (Christopher Paolini).

Hay gente que ataca para agradar al aficionado sobre todo. Gente agradecida, que ha recibido mucho por parte de la afición ciclista, a la que le encanta hacer feliz a la gente, que ama el ciclismo, dar espectáculo, por qué no… que pretender inspirar, y ser un ejemplo de como hay que ser y cómo hay que correr. De cómo hay que vivir la vida…

Un Trofeo es un Trofeo al fin y al cabo. Y no es más que un trozo de hierro.

Sé bien de lo que hablo. He vivido grandes aventuras… aunque algunos no os lo creáis… y sé lo que verdaderamente tiene valor y lo que no.

Mathieu también es un aventurero. Cuando ataca desde salida en el Tour o lo hace en alguna clásica desde muy lejos, emprende una aventura. Eso es lo que hace. Como hizo cuando decidió conquistar el mundo Alejandro Magno, uno de los mayores conquistadores de la historia, cuya educación fue obra de Aristóteles, que en menos de una década, creó uno de los mayores imperios de la historia, extendiéndose desde Grecia, hasta el noroeste de la India y que nunca fue derrotado en batalla.

Puede que leyese la historia de Orellana de pequeño, o puede que la del Gengis Khan… puede que su inspiración sea Caballo Loco, aunque lo dudo, porque nunca ha hablado de los indios norteamericanos en público (que yo sepa, pero me puedo equivocar, por supuesto)… puede que su inspiración sean los forajidos del Oeste, o puede que lo sea Rocky, puede que no sea ninguna de estas cosas… y que sea Batman… O Iron Man… Pero lo que es evidente es que es un valiente. Cómo Maverick, el  personaje al que interpreta Tom Cruise en Top Gun, como Indiana Jones o como Alberto Contador, como Pantani, como Remco Evenepoel… que ya desde su primera temporada en profesionales atacaba desde lejísimos… Como James T. Kirk, el personaje al que interpreta Chris Pine en Star Trek… como James Bond… como Kurt, el personaje al que interpreta Jean Claude Van Damme en Kickboxer…

La carrera de Mathieu Van der Poel en Tirreno- Adriático no fue en un Monumento, ni siquiera en una gran vuelta. Pero ese día los grandes del pelotón decidieron que se iba a luchar como si no hubiera un mañana. Que es era un día que iba a ser recordado… Era una cuestión de honor… De dejar bien alto el pabellón del mundo del ciclismo… De que la gente disfrutase… Esas cosas pasan…

De entre todas las figuras de la prueba destacó una: Mathieu Van der Poel. El holandés hizo un carrerón… Uno de esos por los que el mundo del ciclismo es tan seguido… tan bonito… tan mágico… Ese que te hace vibrar… y hace que las ganas de ver una carrera, sean superiores a las de comer. El deporte de la épica… De los  tipos  esos que suben grandes montañas y hacen más de 200 kilómetros… que están compitiendo durante tres semanas… que van a toda velocidad por un tramo de pavés o esprintan como si les fuera la vida en ello… De los  tipos  para los que alcanzar la gloria lo es rodo, y luchan como si fueran súper héores… soldados en una guerra, como si estuvieran en una batalla de naves o estuvieran defendiendo El Álamo…

El ciclismo no es un juego. Hay un aficionado que quiere ver espectáculo y te juegas tu orgullo… Hay una historia…

En la que entró Van der Poel por la puerta grande… Con su carrera admirable, de forajido y campeón.

En esa carrera estaban Bernal… que hizo un ataque tremendo, espectacular, impactante.. Pogacar, que luego ganaría el Tour con exhibición…. Van Aert, que era una máquina en su apogeo y que fue capaz de ganar en montaña, crono y al sprint en el Tour, de reventar a Pogacar en Hautacam…  Corredores tremendos… admirables, ídolos… que serán recordados durante mucho tiempo, y que llenarán páginas y páginas de Internet y periódicos con sus hazañas…

Van der Poel atacó a 52 de meta. Era su tercer ataque. Corrió como hay que correr. Insistiendo. Intentándolo una y otra vez.

A 20 de meta llevaba más de 3 minutos. La exhibición estaba siendo histórica. Asombrosa.

Al final de una carrera tan dura puede pasar cualquier cosa. Puede reventar cualquiera. Los corredores son humanos, no máquinas.

Pogacar, que también hizo un carrerón, atacó a 17 de meta. Pero esta vez él no se iba a ser el gran protagonista, el gran triunfador… El corredor del que iba a hablar todo el mundo… El que iba a conseguir la gloria… Se puso a tope y aunque consiguió recortar mucho no pudo con el mago. Con Mathieu.

Se llegó al último kilómetro con Van der Poel con 30 segundos de ventaja sobre Pogacar. La etapa estaba siendo épica.

Pero Van der Poel no se dejó coger. Si hay algo que tiene Van der Poel es coraje, que es un ganador y que corre con el corazón. Y eso le llevó al triunfo. A un triunfo que dio la vuelta al mundo.

Van der Poel acabó absolutamente vacío y estuvo un rato en el suelo. Los grandes logros… las grandes hazañas… suponen un gran esfuerzo. Por algo son grandes logros y grandes hazañas.

Pero tras cruzar la meta en el ambiente estaba escrito un nombre: Van der Poel.

Uno de los corredores con más clase que han existido… Uno de esos corredores que te hacen ser seguidor del ciclismo… Uno de esos corredores, que más que un corredor… es un héroe para la afición…

Uno de los corredores más impresionantes que he visto… Y ha visto cualquier ser humano…

– «Quiero entender, Saphira, ¿por qué a mí?»

-«Se elige a un líder por su corazón»

-«Pero todavía tengo miedo…»

-«Sin miedo, no puede haber valor».

Eragon (Stefen Fainmeier)

 

By Skyblu (@Skyblu40 en X).

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