Siempre he creído que los niños saben más que nosotros. Recuerdo que cuando era niño yo estaba convencido de que sabía más que los mayores. Y ese niño no podía estar equivocado.

A ese niño le encantaba la Navidad. Le encantaban los Belenes, los Reyes Magos… la Nochebuena… las luces navideñas… Le parecía una época mágica. Una época que llega ahora, y que a ti no te gusta (a ti sí, y me alegro). Porque un buen día, alguien decidió decir que era muy hipócrita todo aquello, y que todo era para el consumo o no sé qué… Ese se lo dijo a alguien, ese a un grupo, y por cosas de la vida, hay gente a la que debería de gustarle la Navidad, que no le gusta.
Pero como en todo… eso puede cambiar… y puede que algún día alguien le diga a otro «Qué bonita es la Navidad», ese alguien se lo diga a otro, y por cosas de la vida, a gente que debe gustarle la Navidad, le vuelva a gustar.
Bienvenidos a Súper- Clases.

Valverde a pesar de hacer un carrerón en la Strade 2015, entre otras cosas porque corrió a lo campeón, cometió un error tremendo al final, ya que estuvo en cabeza desde que faltaban 2 kilómetros hasta que quedaba menos de uno. Ese gasto fue el que probablemente le llevó a llegar fuera.
Aún así, no creo que le hubiese ganado a Stybar aunque no hubiese cometido ese error. Stybar se dijo en la línea de salida: Hoy voy a ganar, y lo hizo.
Ese día era imposible ganarle al checo, que hizo un Le Tolfe tremendo, cazando a Van Avermaet que llevaba una gran ventaja, y que fue un gato en la subida final, aprovechándose del trabajo de Valverde tras el tremendo ataque de Van Avermaet (uno de los más salvajes y espectaculares que se han visto en la carrera), y aunque tuvo que dejarse todo para cazar al belga, consiguió ganarle.
Stybar se llevó una victoria prestigiosísima, en una carrera en la que reventaron Sagan y Cancellara, que eran dos clasicómanos tremendos y que ganaron, entre otras cosas, Flandes y Roubaix, que fueron ídolos y que se llevaron un montón de victorias con un ciclismo del que hace afición, y en la que dio una masterclass de cómo hay que correr estas carreras, siendo además el más fuerte, seguramente.
Algo que dijo, que había entrenado como un loco y que tenía una calidad enorme. .
Si encima salió como salió, tras decirse: Hoy voy a ganar… lo lógico fue, que pasase lo que pasó.
Porque Stybar era un gato, un conquistador, era orgullo… inteligencia, un francotirador como dijo el día de la victoria de Stybar en Strade Izoard, que también dijo que le había recordado a Bettini, porque había pasado todo el rato exactamente lo que él quería. También dijo que era un rival horrible en cualquier tipo de circunstancia, que tenía sangre fría, lo hacía todo bien y era un ganador, y que corría como si tuviera en el zurrón 29 Monumentos. Miguel González, que lo conocía del ciclocross (es una de las personas que más saben de la disciplina de España), dijo: «Se confirma como el corredorazo que apuntaba en CX y ojo con él en Roubaix que si en Murcia y aquí ya ha dejado estas pinceladas en el terreno que mejor se le adapta puede ser brutal».

Stybar es un corredor que podía tener 5 Roubaix en el palmarés. Si Van Avermaet no se hubiera convertido en Hulk en los últimos 50 metros de la Roubaix de 2017 hubiese ganado la carrera, si Degenkolb hubiese reventado en el final de la de 2015 por la dureza de la carrera, habría ganado, si en 2013, en el Carrefour de l´Arbre no hubiese tenido el percance, es muy probable que hubiese ganado… Si se hubiesen dado otras circunstancias de carrera podía haber ganado la de 2014, de no haberse caído en 2016, es muy posible que hubiese luchado por la victoria, y de no enfermar antes de Flandes en 2019, hubiese luchado por ganar seguro, porque estaba en la forma de su vida.
Podía haber ganado hasta más… Y no lo digo porque fuera mi corredor preferido, y lo admirara como a un héroe. ¿Para qué?
Fin de la Parte II.
